La pregunta de las preguntas, el ser o no ser "surfer". ¿Quién es realmente un surfer, surfista o surfero, o como se diga? ¿Qué significa cuando alguien te dice que es surfer? Creo que cada uno tendrá su visión particular, no se si hay una única respuesta correcta, creo que no. Es una pregunta casi retórica, como definir que es el arte o el amor.
¿Quién es surfer, el que hace surf? Vale, pero si un tipo se mete al agua de tanto en cuanto, luce unas melenas rubias, camisa hawaiana y collar de dientes de tiburón, ¿Eso es ser surfer?

O quizás ¿No se considera a uno surfer si no lleva un montón de décadas metiéndose al agua?
¿O solamente son surfers los que han empezado desde peques en la playa de su pueblo, comparado con un cuarentón “ex-juppy” ejecutivo que hace dos años que le a dado la "neura" del surf, ha dejado trabajo, familia y bienes para irse a coger olas por medio mundo?

¿Es lo mismo hacer surf que ser surfer? Mi forma de entender quien es un surfer "de verdad" (con este termino no quiero decir con esto un surfer profesional o alguien mejor que otro) es la siguiente. Lo veo un poco como la relación con tu mejor amigo/a o estar casado/a. Se está con esa persona porque se le aprecia, se le quiere de una forma totalmente especial. Para mi echar un partido de fútbol, basket, o squash es divertido, pero el surf está en otra galaxia. No es un "que bien me lo he pasado hoy contigo, si te he visto no me acuerdo", sino es una relación constante de dar y tomar, de estar a las duras y a las maduras. Creo que es más surfer el que se mete aunque sea una vez a la semana durante todo el año, que el que se mete todo el verano y luego se olvida del tema el resto del tiempo. Esta muy bien que uno haga surf, snow, esquí, ciclismo, baloncesto, parapente, windsurf, alpinismo, fútbol y tenis a la vez. Ese para mi no es un surfer, no está casado con nada, es un soltero promiscuo, un "gigoló" del ocio. La amistad o amor es sobre todo un sentimiento de bienestar, cariño y felicidad cuando uno se encuentra con esa persona. A veces hay que hacer sacrificarse, cuidando a la persona cuando esta mala, o estar ahí cuando el otro tiene un mal día. El que es surfer no solo se mete en esos días épicos de metro a dos metros perfectos, también entra en días marginales de frío con medio metro tocado de viento. El que vive felizmente casado si le preguntan por su pareja o sus hijos se le cae la baba al hablar de ellos, son su ojito derecho, un poco así pasa con el surf. El que es surfer habla del surf no como cualquier otra actividad ("ayer fui de compras, luego me encontré con la tía Jesusa, me comí unas patatas fritas, después ..."), sino con devoción ("ayer había unas olas acojoalucinantes, rompían perfectas y yo ahí en medio, que pasada!..."). Si por lo que sea no puedes estar con ellos, lo pasas mal, los echas de menos y piensas en la pareja todo el tiempo. Para mi uno que, por las razones que sean de la vida, a acabado lejos del mar pero a la primera que puede se escapa a surfear y sacrifica su tiempo y dinero para poder hacerlo merece todo mi respeto como surfer. Normalmente son estos los que aunque no les cuadre bien el fin de semana con olas perfectas si han ido hasta allí se meten bien contentos en un tomate de olas mientras muchos que viven a pie de playa ni se molestan en desenfundar la tabla a menos que haga solecito y el mar este a pedir de boca. El surfer es el que es un amigo/a del surf de los de verdad, aunque a veces solo puedan hablarse por teléfono porque viven a cientos de kilómetros del otro, pero siempre hacen un hueco para poder ir a verse.
Recuerdo hace tiempo cuando yo llevaba un par de años surfeando, me había picado el bicho de lleno y aunque era un paquete (como lo sigo siendo ahora) sabía que el surf había entrado en mi vida para siempre. Un día conocí a un tipo muy majo, un surfer que con cuarenta tacos ya era todo un veterano que había surfeado desde chico, recorrido medio mundo y se había entubado innumerables veces. Me pregunto si era surfer, y aunque con un poco de complejo de inferioridad, pensando que mi tabla más pequeña era un evolutivo 7'7'' y mi mejor maniobra la cuchara, le conteste que sí. Me sentí como si Nacho Vidal me preguntara si tengo genitales. Aunque este superdotado se encuentre en la Champions League y yo en liga regional, la respuesta es insalvable, pues que sí, que podia decír. El surfer experimentado comprendió enseguida que yo era un novato aprendiz, pero también entendió al escucharme que los sentimientos que expresaba sobre el mar, olas y surf estaban en la misma onda, un vínculo que nos une a todos los surfistas. Para mi el ser surfer no es una cuestión de tamaño (de tabla u olas) o habilidad sino una de afinidad y lealtad. En verano salen hasta de debajo de las piedras “pseudo-surfers” , mientras que muchos días que entro por las playas de Cantabria, llueva o nieve veo constantemente a algunos de los pioneros del surf en la península, cuarenta años después disfrutando como chavales día tras día. No hacen reentries brutales, ni aéreos 360, ni se dan paseitos por la playa con la tabla para que les vea la gente, ni se compran las camisetas de tal o cual surfer pro, ni tienen pegatas en la punta de un sponsor, pero ¿A ver quién es el guapo que les dice que no son surfistas? Hasta el tuétano. Espero que la edad me vaya respetando y seguir disfrutando de las olas, buenas y no tan buenas, lo que haga falta, porque si algo creo saber es que el surf seguirá en mis venas hasta que gripe el motor ;-)

¿Qué opináis vosotros/as?