martes, 27 de julio de 2010

DOS RANITAS

Tengo dos ranas, o dos peces, o quizás dos sirenas por hijas. Cuando voy a la playa con la familia paso todo el día en el agua. Pero no porque sea un surfista egocéntrico (dos palabras que frecuentemente van de la mano) que está surfeando todo el santo tiempo. ¡Qué va! Si para cuando acabo mi sesión de surf matutina es justo la hora de desayunar y después de poner bañadores, cremas y toallas es cuando empieza verdaderamente mi sesión acuática, que más o menos durará hasta la hora de comer y que se repetirá tras la siesta!


Nada más pisar la playa ya están que quieren darse un chapuzón. Les pongo los trajes de neopreno (no quiero que me cojan una pulmonía con todo el tiempo que pasan metidas en el mar) y venga, al agua patos. Jugamos entre las olas y no paran de jugar y chapotear y saltar y coger olas y de reír.

Y algo me dice que entrar al mar y jugar con las olas (y ¿Qué es el surf sino eso?) tiene que ser bueno si a unas almas inocentes y puras como las de dos niñas les llena de tanta alegría.

domingo, 18 de julio de 2010

ME CAGO EN LAS PINÁCEAS

O más bien debería decir no me cago en los pinos.



Ya saliendo de la furgoneta poniéndome el neopreno con los primeros rayos del sol, tras haber trasnochado con la familia, noté que algo se avecinaba, pero intenté ignorar lo inevitable. Magno error. Me pongo el traje e inicio el camino hacia el pico, que está a unos diez minutos del parking. A medio camino noto un retorcijón de tripas, actuo como si no existiese. Tres minutos después el sistema digestivo está en estado de DEFCON 2, tirando hacía 1 (estado de ataque grave e inminente) y yo mucho más lejos del parking. Soy evacuador mañanero pero normalmente no del alba sino algo más tardío (post-desayuno 9-10 am), pero esta vez el reloj corporal me ha traicionado vilmente.

Ando dos minutos más, ya con pausas para entrecruzar las piernas hasta llegar al pico, disimulando lo mejor que puedo pues aunque soy el primer surfer a pie de playa hay un pescador en la orilla mirándome raro. Las necesidades aprietan, no llevo kleenex ni rollo de papel, únicamente una tabla bajo el brazo, así que en esta situación crítica trazo un plan alternativo a la desesperada. Paro junto a una papelera en la playa, buscando el Marca o algún periódico del día anterior, nada, maldición. ¿Qué hago? Justo encima del pico hay unas dunas escarpadas y en lo alto abundante vegetación y árboles, plan B.

Subo las dunas sin separar mucho los muslos y con inspiraciones profundas (sólo me falta la epidural). Hago un parón de un minuto al alcanzar la cima, he llegado, ya he pasado lo peor, ahora podré aliviarme en plena naturaleza pienso. Cuando comienzo a caminar busco hojas amplias y frondosas, pero no encuentro más que hierba, zarzas y pinos, muchos pinos. Mecagoento lo que se menea. ¿Quién sería el HP que introdujo el monocultivo del Pinus silvestris y todos sus sucedáneos a la península? ¿Donde están esas especies autóctonas perennes de hojas generosas y suaves como el chopo, el plátano, arce o el álamo cuando uno los necesita? Puñeteros pinos, abetos y demás árboles de navidad con hojas que parecen agujas de coser!

Saltando a trompicones bajo las dunas y con sudores, saltitos, numerosas paradiñas, lágrimas y repitiendo el mantra "tú puedes, ya queda poco" alcanzo tras quince minutos interminables el baño público del parking. Salvado por los pelos, que no por los jodidos pinos y sus mil y un alfileres verdes!

Por lo menos al genial y excéntrico Derek Hynd se le ha ocurrido buscarle algún uso a las hojas de pino. Como se le va la olla al amigo! Menos mal que se dedicó al periodismo surfístico y no a la reparación de toques de tablas porque hubiese pasado muchas penurias.


video

lunes, 12 de julio de 2010

EL TUBO ES MUY PELIGROSO HIJO

Ya me lo dijo mi madre y después de leer en el blog de Surf30 lo del cacho tajo que se ha hecho Joel Parkinson en el talón con su propia quilla dentro del tubo, le doy la razón y ¡Por una vez en la vida me alegro de no haberme inflado a tubos! ¡Desde ahora no pienso siquiera ni asomarme a uno, por si las moscas! jeje.
a
a

Hoy viendo My Eyes Won´t Dry II por primera vez mientras corría en la bici elíptica (esa sí que no tiene ningún peligro, si acaso para las articulaciones por el movimiento tan repetitivo y para el cerebro por lo tedioso que resulta) y también se ve como Brian Conley se da un tajo de película de terror (por lo sanguinolento) que le cruza toda la zona del gemelo, también causado por un tubo cerrón. Aunque he de decir que Conley no me cae muy "pa allá" (no me pregunteis porque, puede que sea porque saca varias primeras tomas de la bandera americana en su primer video así sin venir a cuento y con un acentazo guay de "hey bro" total, pero podría estar completamente equivocado y será el tío más majo del mundo) al rey hay que darle lo que es del rey y creo que ha hecho un estudio del tubo en su serie de My Eyes Won´t Dry que supera hasta al gran pionero George Greenough. Podies pasar por Surfmovies.org si no la habeis visto.
a


Así que ya sabeis amigos y amigas, si no quereis correr el riesgo de comer bocata de arena, roca o arrecife de coral para merendar o amputaros una extremidad con una quilla, pero sí tener visiones alucinantes desde dentro del tubo, poneos un video del susodicho Conley, sacad una cervecita del frigo y recostaos en el sofa. Así vuestra madre estará más tranquila y el pico menos abarrotado con inconscientes temerarios que no saben que se están jugando el tipo cada vez que ahueca una ola! ;)

viernes, 9 de julio de 2010

RETORNO A MUNDAKA

Hoy viernes a la mañana regresé tras más de un año sin entrar a Mundaka. Hoy parecía que iba a ser un buen día con windguru marcando 2 metros, periodo 12 y viento suave del oeste, todo indicaba que se acercaba un día clásico de surfing .... y así fue!

Madrugón y para las 6.15 am con el traje y la tabla corriendo medio de noche hacia el agua. ¡Me encuentro a otros dos bajando por la escalerilla del puerto, y a otros siete en el pico! ¿Habrán dormido en el agua? ¿Entrado con linternas? No me lo explico.

Las olas rompen rápidas y limpias, con un color verde cristalino con el sol del amanecer que me hipnotiza. Las series marcan en el horizonte y se alinean perfectamente. Hoy las condiciones me recordaban mucho al del día final del campeonato del 2008, pero más grande (o así lo parecía desde el agua). Aprovecho a coger tres olas al principio del baño cuando aun estamos una veintena en el agua. Las mías son de las series intermedias. Las grandes ni pensarlo, hay diez tíos en el pico que surfean a nivel pro (seguramente bastantes de ellos lo eran o se lo hacían, se veía mucha tabla con pegatas) y algunos locales clásicos como Lekumberri haciendo lo difícil parecer fácil. No es una ola para principiantes y aunque me cueste reconocerlo para un surfista del montón como yo me queda un poco grande. Una gran parte del baño la paso perplejo desde la segunda sección de la ola viendo como unos cuantos máquinas hacen floaters y giros espectaculares . Pero la maniobra reina es el tubo y aunque no lo experimenté de primera mano ver en directo desde el agua como algunos lo conseguían es un espectáculo increible, ni comparación con verlo en un vídeo. Pero la palma se la llevaba la ola. ¡Que preciosidades, que potencia, que perfección!


a
Tras dos horas en el agua y ya con unos cuarenta en el agua decido que con mis cinco olas y dos comidas escandalosas, sobre todo una que en el take-off fuí de cabeza hacia el tubo, es suficiente. Remo hacia la orilla enbobado todavía por la belleza de la ola de Mundaka y sin saber cuando volveré pero sí que habrá una próxima vez.

lunes, 5 de julio de 2010

DIARIO MARCA-NTÁBRICO

Noticia de última hora:

Como ya había anticipado el Diario Marca-ntábrico, después de la contusión que Surflexiones recibió el pasado sábado que le dejo cojeando durante los últimos minutos del encuentro, nuestras fuentes confirman que podrá reaparecer a tiempo como infiltrado en el baño del próximo miércoles por la tarde (a partir de las 20:30 horas) que se disputará frente al conjunto de alemanes ubicados en la escuela de surf de turno de verano.

Se dice que nunca vino un grupo de guiris germanos tan joven y tan prometedor a codearse con nuestros surfistas. En sus últimos surfaris a las olas de las Islas Británicas y las de la Argentina han dado un rapapolvos a los locales de sendos países que les han bajado los humos (sobre todo a un local pequeñito y barrigudo con barba y el pelo rizado que era un poco bocazas) y hace que se anticipe este evento con ciertas reservas. Aún así los nativos del Cantábrico hacen un surf vistoso, con un alto porcentaje de posesión del pico y algunos surfistas, sobre todo uno asturiano con pelos de punta, andan en racha. Esperemos que la Roja (así nombrada porque estos bravos surfistas se adentran en zonas de gran oleaje demarcadas con banderines de este color que los socorristas colocan) esté a la altura de tán importante cita.


jueves, 1 de julio de 2010

VISITA AL SUR DE FRANCIA

Al final, la semana pasada, me decanté por ir a Francia. El swell entraría bueno para el jueves pero luego bajaba rápido y la costa francesa recogería algo más de mar, así que para allá fuimos en la "cafetera".

Inicialmente quería ir para Guetary (siguiendo los consejos de Kukurustan) y luego tirar para Anglet, pero al llegar a la autopista francesa (por cierto ¿Cuantas veces te pueden clavar en 40 kilometros?) nos encontramos con unas colas tremendas con todo el carril derecho inmobilizado con camiones y la salida de Guetary bloqueada así que tiramos para adelante. Llegamos a Anglet a la tarde y rápidamente encontramos un parking exclusivo para autocaravanas (los franceses nos sacan años luz en este tema, mientras que en España te miran casi como a un quinqui profugo si duermes en una furgoneta) justo en la zona de Corsaires al ladito de la playa.

Primera mañana, me levanto al amanecer y la marea todavía estaba alta y se ve poco mar. Decido que la herramienta adecuada era el un egg monoquilla (mi tabla de días pequeños) pues parecía que había solo medio metrillo y rompía únicamente casi al fondo de la playa (en Les Cavaliers). Así fue hasta que empezo a vaciar poco a poco la marea y en nuevo swell aumentaba. Había oído que las playas francesas eran muy susceptibles a las mareas y que de la nada podía salir de repente una ola cañerísima en baja y así fue. De estar cogiendo medio metro sólo, tres horas más tarde me encontraba con olas de metro pasado potentes rodeado de chavalines franceses de trece años patrocinados haciéndose unos tubos espectaculares. Mientras tanto yo con mi single fin a todas luces inadecuado a estas alturas y todavía alucinando por la mutación que había contemplado, me tiraba a unas cuantas olas mientras hacía la señal de la santa cruz con una mano para no comerme una buena galleta. Para mi sorpresa, aunque no pille ningún tubo (eso hubiese sido un milagro), si que sobreviví casi todas la olas. Las mejores eran derechas, que a mí me pillan a la contra, recuerdo especialmente la penúltima, una de las olas más grandes de la mañana, me pilló justo en el punto perfecto y decidí no achantarme, bajada vertical consiguiendo incrustar la quilla para que agarrase en la pared mientras corría la ola a mil por hora. Esa fue la penúltima, la última fue otra ola grande parecida, ya veía que iba peor colocado y algo tarde, pero como andaba crecido me tiré de todas formas. Vaya revolcón! Encima estas olas son super orilleras así que di unas cuantas vueltas de campana sobre el fondo de arena. Decidí que ya era hora de entrar a tierra.
ak

Al día siguiente el swell había disminuido (andaba sobre los tres cuartos de metro, shoulder high como dicen los americanos). Esta vez entré con la tabla corta y no me dí el madrugón para así evitar la marea alta. Mucha gente en el agua, pero las series eran bastante constantes y los picos estaban repartidos así que algo se podía rascar. Los chavalines todavía seguían entubándose (hay que ver el nivel que tienen aquí algunos de los críos, ¿Qué les dan de comer?). No estoy acostumbrado a este tipo de ola tan rápidas y fuertes y encima la tabla tri-fin pro la saco de paseo poquísimo así que estaba contento con coger unas cuantas olas. Intenté hacer algún tubo con mi estilo "Miura" (envistiendo al trapo con la cabeza gacha por delante a todo lo que pareciera entubable) sin resultados fructíferos. Al final del baño entro un tipo regordete con su SUP y me jodió el baño porque no dejaba ni una de las buenas pasar. Decidí moverme a un pico donde no había nadie (acordaos de las estrategias de evasión). El del SUP no se porque pelotas decidió seguirme. Me di cuenta de que no había nadie allí por algo, ese algo era una corriente infernal. Para colmo una parejita decidió apalancarse hacia el final del recorrido de la ola. Para estas altura estaba echando humo, hasta que me di cuenta que al remontar el del SUP se puso a remolcar a la chica (por fin un uso positivo a estas tablas!), así que fuí remando hacia donde el chico. El tío estaba completamente exhausto, le costaba hasta respirar, le intenté decir por señas que se tranquilizara (mi francés es por desgracia nulo) y poco a poco llegamos a la orilla. Allí acabo mi segundo y último baño en Anglet.
ak

Esa tarde tiramos para Capbreton, a una media hora norte de Anglet. Un parking de autocaravanas grande, muchos españoles. El parking otra vez al lado de la playa, subir una cuesta y bajar a la playa. Una playa de arena kilométrica, las olas aunque con un poco de viento onshore (oeste) tenían buena pinta, pero como había que dar de cenar y meter a la cama a las niñas, no hubo tiempo más que para darnos un bañito familiar todos y coger cuatro conchas y hacer algún castillo de arena. A la mañana siguiente entre pronto pero el swell ya había casi desaparecido. Con menos de medio metro, cogí unas cuantas olitas en un pico cercano al parking (creo que la playa era la de La Piste, pero puedo estar confundido). Las olas aunque pequeñas se veía que tenían fuerza y mucho potencial con un buen swell.

No hubo tiempo para más. Una pena la verdad, me encantaron las olas, y la facilidad para aparcar y dormir por allá. Espero que este verano tengamos más oportunidades de regresar y catar más de esas playas sin fin.