Otra vez el surf se cruza en mi camino cuando menos me lo espero. Tras una semana en Accra, la capital de Ghana en el África occidental y en uno de los pocos viajes a los trópicos donde no me he planteado venir con una tabla de surf, bajando en el ascensor del hotel entra conmigo un tío con dos pedazo cámaras de fotos. Cuando comenzaba a cerrarse la puerta, alguien llama al botón y entran dos pros brasileños con sus tablas de surf. Resulta que están ahí para hacer un artículo para una revista brasileira y me quedo con la gran duda. ¿Debería haber venido con una tabla? Por lo que veo en You Tube las olas son bastante flojas por no decir malas, pero eso no quiere decir que en le resto de 539 km de costa no pueda haber otro rincón secreto con mejores olas. Me imagino que las rompientes por aquí no estarán muy masificadas y el agua está calentísima.


Cáspita, si incluso hay un puesto vacante para profesor en un surf camp Ghanés (lo acabo de ver mientras buscaba una foto para esta entrada). Y no es viejo el anuncio, de finales de enero. Con la que está cayendo por Spain es una opción bastante a tener en cuenta. Me apunto el teléfono del contacto, que con Ghana creciendo a un 10% del PIB por año (tienen diamantes, petróleo, pescado y demás recursos… y si los políticos chorizos no se exceden) las perspectivas de vida van a ser mejor por allá dentro de pocos años que las nuestras en la vieja (y maltrecha) Europa!
Saludos, SF
P.D. La semana que viene a Noruega, allí si que no me pillan con una tabla y menos en invierno!